Crónicas Mundanas

Relatos de deporte, cine, política y de lo que sea menester

El encanto de la juventud

Morata, el valor de la insistencia (AFP).

Morata, el valor de la insistencia (AFP).

El Real Madrid debería celebrar antes que el juego, incluso que las victorias, el ambiente de felicidad que rodea al equipo. Por lo que se ve, no es necesario fichar a una superestrella cada verano. La pacífica sensatez de Zidane también genera ilusión. Su apuesta por los jóvenes conecta con la grada y sirve para purificar el aire, para limpiarlo de divinidad. La entusiasta reacción de los aficionados no es nueva. Es curioso cómo prevalecen los valores que algunos se empeñan en negar. Siempre existió debilidad por los chavales, mejor si son canteranos y preferiblemente si se trata de españoles, pero sin excluir a los que, como Casemiro, representaban las divisas del club, el coraje y la humildad.

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La Vuelta a España es el Tour de Francia que no salió

Lagutin no se lo cree. Primera gran victoria a los 35. Hay madonnas con menos sentimiento.

Lagutin no se lo cree. Primera gran victoria a los 35. Hay madonnas con menos sentimiento.

 

La Vuelta es como nos hubiera gustado el Tour: Nairo de líder, Froome en versión mortal y Contador en la batalla. Por no mencionar a Valverde o Chaves y sin despreciar a Simon Yates. Desde hace algún tiempo las emociones se retrasan hasta el mes de agosto. Es cierto que no son los mismos castillos y es verdad que el maillot de líder se confunde, de manera irritante, con el rojo de otros equipos (Katusha, Cofidis, Lotto Soudal…), pero el nivel competitivo está lejos de desmerecer. Cumplida la octava etapa, el libro de ruta es un menú ante el que cuesta no relamerse: Naranco, Lagos, Peña Cabarga, Aubisque, Formigal… Montañas y campeones, el paraíso del aficionado.

La escalada a La Camperona no defraudó, aunque algunos recelemos de la proliferación de puertos con rampas circenses. Personalmente creo que la Vuelta ya ha demostrado su capacidad de inventiva sin necesidad de que invente permanentemente. Hay otras fórmulas que me atrevo a proponer. Sería una novedad que cada etapa recibiera el nombre de un gran campeón, ya sea porque allí hizo historia el ciclista en cuestión (Hinault-Serranillos), o porque determinado corredor ha sido el inspirador del recorrido, como sucedió con Purito en la etapa de Andorra de la pasada edición. En caso de que prospere la idea sólo reclamaré un viaje en el coche de la dirección con medio cuerpo asomado por el techo del Skoda, quizá gritando Gerónimo. No es mucho pedir.

La suerte hace la cobra (de nuevo) a Alberto Contador

Contador se estrelló, otra vez, contra el mal fario.

Contador se estrelló, otra vez, contra el mal fario.

 

Carece de sentido que el deporte, actividad querida pero ajena a nuestra intimidad (por llamarlo de algún modo), tenga el poder de estropearnos un buen día o de arreglarnos uno pésimo. Tal cosa no debería sucederle a personas casi maduras, coherentes a ratos y relativamente sensatas. Esto es lo que me repito, sin éxito apreciable, para recuperar el ánimo tras la caída (enésima) de Alberto Contador. La experiencia, además, me dicta que lo peor está venir: le harán placas, descubrirán algún hueso roto y me quedaré sin chapa de Cinzano para proseguir la Vuelta.

A los menos iniciados en mi persona (y circunstancias) les diré que mi pesimismo es impostado y no tiene otro objeto que ser desmentido por la realidad. Tengo por seguro que si enuncias algo con suficiente firmeza y lo colocas en el primer párrafo no sucederá nunca. Ya saben aquello de que cada vez que hacemos planes se escuchan carcajadas en el cielo. Imaginen la reacción del cielo ante las proyecciones por escrito.

Entre mis convicciones sin fundamento manejo otra teoría improbable, aunque hoy precisamente me resulte más cierta (mis cosas): la acumulación de desgracias se acaba compensando con un golpe de suerte. El problema, en este caso, es que la vida paga con el retraso de los ayuntamientos. Esa esperanza será la que me haga soñar con un Contador sin secuelas, chapa y pintura, herido únicamente en su orgullo y más valeroso que nunca. Y con esa misma ilusión, o parecida, imagino victorias de Luis León Sánchez burlando a los sabuesos que se lo comieron esta vez. Pensarán ustedes que bebo demasiado Cinzano, pero es por las chapas.

 

Simon Yates: el campeón con un doble

Simon Yates, ganador en la Ribeira Sacra.

Simon Yates, ganador en la Ribeira Sacra.

 

Simon Yates ganó en la Ribeira Sacra una de esas etapas (diabólicas) que consagran a un ciclista, que lo identifican indudablemente como un campeón. Ya hay fundamento documental para justificar la fama con la que los gemelos Yates irrumpieron en el ciclismo hace dos temporadas: un mes después de que Adam terminara el Tour en cuarta posición, Simon ha conquistado su primera etapa en una grande. Los dos genios, de 24 años recién cumplidos, viajan sobre el horario previsto y a la velocidad imaginada, la de la luz.

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Caso Otegi: una reflexión que no gustará a nadie

Arnaldo Otegi.

Arnaldo Otegi.

 

No descubro nada si digo que EH Bildu está aprovechando la inhabilitación de Arnaldo Otegi para recuperar la primera fila del escaparate. No hay mejor noticia que una prohibición que se puede atribuir al Estado y que permite retomar un discurso básico que cuaja entre todos aquellos (y no son pocos) que se movilizan en cuanto alguien pronuncia la palabra libertad, no importa el contexto. Desde ese punto de vista, el de los movilizados, aquí no hay más caso que el de un hombre al que no se permite concurrir a unas elecciones y lo demás son excusas represivas.

A falta de conocer la resolución del caso, lo que parece seguro es que los votos de Bildu se multiplicarán en las elecciones vascas y otra vez nos será imposible distinguir el voto-protesta del voto-conciencia. Nada moviliza tanto a un votante descreído como la posibilidad de manifestarse contra el sistema en el que ha dejado de creer. Europa nos lo recuerda a cada paso, del Brexit a las elecciones españolas.

Lo que parece seguro es que los votos de Bildu se multiplicarán en las elecciones vascas y otra vez nos será imposible distinguir el voto-protesta del voto-conciencia.

Pero no quisiera desviarme de la cuestión. Y la cuestión, a mi juicio, no es si Otegi puede o no presentarse a lehendakari. Si aislamos el asunto como otros aíslan la palabra libertad, Otegi no puede ejercer como cargo público porque así lo ha dictado la ley y porque así se deriva de la condena que le fue impuesta. Sin embargo, el enfoque ha de ser más amplio y debe estar despejado de todo tipo de prejuicios, incluso de consideraciones éticas. Entiendo a quienes consideran repugnante que quien ha justificado a ETA y ha formado parte de la organización pueda ser el presidente de todos los vascos. Y comprendo, naturalmente, el desgarro de las víctimas del terrorismo ante esa posibilidad. Pero la paz incorporaba esta cláusula. La paz no hace desaparecer a quienes respaldan, con matices o sin ellos, las tesis de los abertzales. La paz impone la convivencia, la misma que quiso defender Arantza Quiroga. Ese era el precio.

Asumir lo anterior no significa que Otegi deba ser indultado, o que haya que cambiar la ley para acomodarse a sus quejas, ni rehabilita a los brigadistas nacionales de la estupidez o a los independentistas sin fronteras, tampoco a Pablo Iglesias. Asumir lo anterior sirve para aceptar que Otegi podrá presentarse algún día a las elecciones vascas, como hubiera podido concurrir a las próximas de no mediar condenas y consecuencias. Esto no es una polémica moral, porque ya no puede serlo y porque no avanzaríamos nunca. Es un problema administrativo.

Salvar la cabeza

Meersman, ganador y superviviente.

Meersman, ganador y superviviente.

 

Entrevistado por TVE al finalizar la etapa, Samuel Sánchez reflexionó sobre la suerte y sobre el tiempo: “Los días pasan despacio y los años, volando”. Después se reservó un recuerdo para las víctimas del terremoto de Italia. No pudo aprovechar mejor el minuto frente al micrófono: claro y elegante. Si le apetece y le gusta será un brillante comentarista de ciclismo o un magnífico presentador del Telediario, tal vez un prometedor diputado por Asturias.

Samuel desmiente el tópico del ciclista rudo y de pocas palabras, si es que todavía hiciera falta desmentirlo. Juan Antonio Flecha, que a sus comentarios en Eurosport añade simpatía y sentido del espectáculo, ha elevado la categoría del ex corredor que opina: ha demostrado que los hispano parlantes no tenemos ninguna deformación en la laringe que nos impida hablar inglés correctamente.

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El beso

Calmejane, entre azafatas.

Calmejane, entre azafatas.

 

Cuando Lilian Calmejane, flamante ganador de la etapa, se dispuso a besar a una de las azafatas, concretamente la situada a su derecha, los labios de ambos estuvieron a punto de coincidir accidentalmente. El chico salió algo azorado de la situación y ahí se le notaron los 23 años, la falta de podios y la escasez de novias comunitarias (léase de la UE). La joven, por su parte, evitó el equívoco con agilidad de cobra. Resulta evidente que conoce la naturaleza masculina pero no sabe nada de ciclismo: es Sagan quien la hubiera besado a tornillo.

Vaya en descargo de Calmejane que los franceses besan al revés, lo que significa (no se asusten, ni se exciten) que ofrecen primero la mejilla izquierda, la contraria de la que esperamos nosotros. Se dice que a los italianos les pasa lo mismo, pero en este caso sí conviene desconfiar. Más embarazoso habría sido si el ganador hubiera nacido en Normandía, pues ellos reparten cuatro besos, dos por mejilla. O que Calmejane hubiera practicado el beso nacional, el french kiss: aquel en el que las lenguas entablan conversación. Es muy posible que, en tal extremo, hubiésemos asistido al primer tortazo en la historia de los podios ciclistas.

Calmejane aprenderá y es fácil que la azafata en cuestión presuma algún día del chico al que negó el beso que merecía. Bastante fácil.

Formas de ganarse el cielo

Geniez, ganador en Ézaro, ya puede escalar el Everest.

Geniez, ganador en Ézaro, ya puede escalar el Everest.

 

Levantar los brazos en una etapa que ganó otro es comparable a saludar a una mujer que no te sonríe a ti, sino al tipo que está a tu espalda. Hay formas de salir del paso y todas pasan por disimular o por encontrar refugio en la mujer tras la mujer, caso de que exista y se deje.

Cuando el joven Rubén Fernández levantó los brazos al cruzar la meta, dio la certera impresión de que ignoraba que otro había sido el primero. Entrevistado luego como líder de la carrera, el chico aseguró que había celebrado el maillot rojo y no la etapa. Tal vez, podría ser, por qué no. En ocasiones (pocas), tras la guapa de referencia se coloca una guapa que todavía lo es más.

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Tierno verano de lujurias y Anoetas…

Asensio pellizca la pelota en el segundo gol del Real Madrid.

Asensio pellizca la pelota en el segundo gol del Real Madrid.

 

La Real Sociedad es el adversario al que querría enfrentarse el Real Madrid en todos los partidos de la temporada y San Sebastián la ciudad donde le gustaría hacerlo: rival amable, escasamente fogoso, defensa laxa y marco incomparable. Hablamos de un equipo, la Real, que está por ver ante sus iguales o parecidos, pero que fue insignificante para un aspirante al título, a cualquier título.

Lo mejor que se puede decir del Real Madrid es que no hubo quien echara de menos a los ilustres ausentes (Cristiano, Benzema, Modric). Los meritorios hicieron méritos para dejar de serlo: Morata completó un partido espléndido (mordiente en ataque y defensa) y Marco Asensio no se quedó atrás, golazo incluido. El primer impulso es rendirse a sus pies y el siguiente temer por su vida (léase titularidad). Sin embargo, las especies protegidas a las que Zidane ampara acaban por prosperar y encontrar sitio. No hay mejor ejemplo que Casemiro. Ningún otro entrenador se hubiera sentido autorizado a convertirlo en eje, en detrimento de inversiones estratégicas como James. Claro que ningún otro entrenador se llamaba Zidane.

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Ya estamos de Vuelta

Kennaugh ya ha elegido azafata.

Kennaugh, muchacho avispado, ya ha elegido azafata.

 

En el número 85 de Brewer Street, en el Soho londinense, se ubica un local que no se puede describir tan sólo como una tienda de bicicletas. Rapha, de hecho, se define en primer lugar como un Club de Ciclismo. De eso presumen sus empleados, y está bien que lo hagan, aunque la denominación sigue sin estar completa. Rapha es el selecto fabricante de la ropa del Sky, una firma tan elegante que podría tener sastrería en Regent’s Street. Convendrán conmigo en que la distinción del equipo no sólo es deportiva, también se relaciona con la indumentaria de los corredores, con la tecnología en general y con los coches en particular, unos Jaguar esplendorosos. No hay duda de que James Bond correría en el Sky.

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