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El Real Madrid se cita en Milán con un rival de verdad

Los tópicos sobre los clubes de fútbol deberían ser mentira, pero son verdad. En cada club hay una esencia que permanece, independiente de los años y de las generaciones, al margen, incluso, de la tesorería. Desde hace más de medio siglo, la esencia del Real Madrid es la Copa de Europa. Puede ganarla en las condiciones más adversas, cuando no se le espera o cuando se esperaba a otros. Sólo así se puede explicar que vaya a pelear por su undécimo título en una temporada que nació triste y torcida. Poco ha importado. Ni cambiar de entrenador media docena de veces hubiera sido relevante. Casi nada afecta al Madrid cuando disputa su torneo, el único por el que merece la pena trepar por la Cibeles.

Al City es obvio que el dinero le ha sentado mal. El club ha perdido el contacto con la tierra y el equipo lo acusa dramáticamente, hasta el punto de que a los jugadores les costaría distinguir el escudo de la marca comercial. No hay pizca de pasión en el City, ni siquiera afloró en los últimos minutos del partido más importante de su historia, como si les divirtiera más mirar la final que se avecina que jugarla.

Los madridistas más desconfiados se pasaron la noche esperando un susto, extrañados ante tanta facilidad. No lo hubo. Si acaso un tiro alto de Agüero al borde del tiempo reglamentario, lo que es una miseria para un equipo tan lujoso. A excepción de Otamendi, ningún visitante estuvo a la altura de su prestigio. Diría más, algunos hasta lo perdieron: la osamenta de Yayá Touré ha mutado definitivamente en el cuerpo de Bill Cosby.

Bale marcó a las primeras de cambio y ningún fantasma salió al rescate de Pellegrini, que contaba con las bazas que concede el fútbol a los equipos sin esperanza y a los entrenadores menospreciados. A nada se pudo agarrar. Los espíritus del City están enterrados entre una montaña de dinero. Por allí tendrá que excavar Guardiola.

La conclusión es que el premio vale más que el partido o la eliminatoria. El Real Madrid concederá la revancha al Atlético, en una galantería que sólo puede permitirse el club más laureado de la competición. Habrá quien festeje la victoria hasta altas horas de la madrugada (cualquier motivo es bueno para explorar la noche), pero lo correcto sería aplazar la fiesta hasta el día 28. Allí está concentrada toda la gloria, incluida la que se ahorró esta semifinal.

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5 comentarios

  1. amrs21

    A mí me gusta la evolución que muestra el Madrid desde que llegó Zidane. Me dio la impresión de ser un equipo serio, trabajado, con algún patrón de juego que empieza a vislumbrarse y sacrificio defensivo (cosa que, de por sí, es un milagro). Creo que hay que darle tiempo y galones a Zidane para que defina lo que está haciendo, pero desde luego lo veo como una evolución positiva.
    Me agrada, entre otras cosas, la irrupción de Lucas y Casemiro, el tímido renacer de Jesé (que espero verle confirmar), la consagración de Modric como el jefazo de orquesta que es…el caso del croata es muy representativo de lo importante que es la paciencia: fue elegido peor fichaje de la temporada 2012/2013. En ese sentido, la gran lección la aprenderemos siempre del Atleti, que lleva construyendo su proyecto desde hace cinco años.
    Espero que dejen trabajar a los que saben. Es como pedir un milagro, pero quién sabe.

    • In Goal We Trust

      Totalmente de acuerdo… incluido lo de Modric y la temporada 2012/2013 en la que el casero llegó a afirmar que Kaká tenía más fútbol en su pierna izquierda que Modric en las dos juntas. ¿Te acuerdas, Juanma?

  2. Albert

    Amén.

  3. Me extraño mucho el partido de Carvajal, un seguro a todo riesgo, que cometió dos o tres errores de los que cuestan un gol. Los que amabamos el fútbol de Fran, nos emocionamos con el pase de Bale a Cristiano, que quiso empalmar de zurda. Bebeto hubiera sabido que hacer con ese balón. De todos modos, al Madrid no le ha sobrado nada para llegar a la final. Me atrevo a sugerir que los jugadores del Madrid estaban en la segunda parte muy, pero muy… preocupados. Si alguno se atrevía a correr en ataque, llegaba al área contraria absolutamente sólo. No había nadie acompañando. Yo no veo esa evolución en el equipo de Zidane. Me gustaba más el de Ancelotti. Doctores…

  4. juanbriso

    Los equipos suelen ser el reflejo de su entrenador… el Atleti con el coraje de Simeone y el City… con la tristeza de Pierdegrini…

    Y el que salio con la camiseta numero 42… ¿no era Shaquille O’Neal?

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