Crónicas Mundanas

Relatos de deporte, cine, política y de lo que sea menester

Mes: agosto 2016 (Página 2 de 2)

Formas de ganarse el cielo

Geniez, ganador en Ézaro, ya puede escalar el Everest.

Geniez, ganador en Ézaro, ya puede escalar el Everest.

 

Levantar los brazos en una etapa que ganó otro es comparable a saludar a una mujer que no te sonríe a ti, sino al tipo que está a tu espalda. Hay formas de salir del paso y todas pasan por disimular o por encontrar refugio en la mujer tras la mujer, caso de que exista y se deje.

Cuando el joven Rubén Fernández levantó los brazos al cruzar la meta, dio la certera impresión de que ignoraba que otro había sido el primero. Entrevistado luego como líder de la carrera, el chico aseguró que había celebrado el maillot rojo y no la etapa. Tal vez, podría ser, por qué no. En ocasiones (pocas), tras la guapa de referencia se coloca una guapa que todavía lo es más.

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Tierno verano de lujurias y Anoetas…

Asensio pellizca la pelota en el segundo gol del Real Madrid.

Asensio pellizca la pelota en el segundo gol del Real Madrid.

 

La Real Sociedad es el adversario al que querría enfrentarse el Real Madrid en todos los partidos de la temporada y San Sebastián la ciudad donde le gustaría hacerlo: rival amable, escasamente fogoso, defensa laxa y marco incomparable. Hablamos de un equipo, la Real, que está por ver ante sus iguales o parecidos, pero que fue insignificante para un aspirante al título, a cualquier título.

Lo mejor que se puede decir del Real Madrid es que no hubo quien echara de menos a los ilustres ausentes (Cristiano, Benzema, Modric). Los meritorios hicieron méritos para dejar de serlo: Morata completó un partido espléndido (mordiente en ataque y defensa) y Marco Asensio no se quedó atrás, golazo incluido. El primer impulso es rendirse a sus pies y el siguiente temer por su vida (léase titularidad). Sin embargo, las especies protegidas a las que Zidane ampara acaban por prosperar y encontrar sitio. No hay mejor ejemplo que Casemiro. Ningún otro entrenador se hubiera sentido autorizado a convertirlo en eje, en detrimento de inversiones estratégicas como James. Claro que ningún otro entrenador se llamaba Zidane.

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Ya estamos de Vuelta

Kennaugh ya ha elegido azafata.

Kennaugh, muchacho avispado, ya ha elegido azafata.

 

En el número 85 de Brewer Street, en el Soho londinense, se ubica un local que no se puede describir tan sólo como una tienda de bicicletas. Rapha, de hecho, se define en primer lugar como un Club de Ciclismo. De eso presumen sus empleados, y está bien que lo hagan, aunque la denominación sigue sin estar completa. Rapha es el selecto fabricante de la ropa del Sky, una firma tan elegante que podría tener sastrería en Regent’s Street. Convendrán conmigo en que la distinción del equipo no sólo es deportiva, también se relaciona con la indumentaria de los corredores, con la tecnología en general y con los coches en particular, unos Jaguar esplendorosos. No hay duda de que James Bond correría en el Sky.

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Londres para niños con padres

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Siempre nos quedará Londres.

 

El siguiente texto, ya lo advierto, sólo será de utilidad para quien tenga niños, especialmente si no han cumplido los diez años (los niños) y para quien, al mismo tiempo, se encuentre planeando un viaje que, sin destino decidido, todavía podría ser a Londres. Asumo, por tanto, que el público objetivo es tan limitado que si esto fuera un teatro podría bastarme con una silla. Pese a todo, continuo.

Además, nunca se sabe por dónde pasean los editores aburridos, aquellos que te podrían encargar un serial, una colección de relatos muy bien pagados que me pondrían a la altura del Turista Accidental pero con familia numerosa. Ya está bien de que los consejos viajeros los ofrezcan atractivos mochileros del Lonely Planet sin más responsabilidad que cortarse las uñas de los pies. Urgen guías que señalen en rojo las calles peatonales, la ubicación de los mimos y la situación exacta de los cuartos de baño en cada calle. Allá voy, pues.

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Rafa te mira a ti

Nadal, uno de los nuestros.

 

No voy a decir aquí que Nadal es admirable, no pretendo hacerles perder el tiempo. Personalmente, no encuentro comparación deportiva con la alegría que me han provocado sus triunfos y la decepción que me generan sus derrotas. Supongo que carreras tan prolongadas despiertan una relación casi familiar con los aficionados y tengo por seguro que había una enseñanza vital en su obstinación, en su negativa a darse por vencido hasta en las bolas más endemoniadas, primer paso para doblegar mentalmente a adversarios teóricamente más dotados. Nadal, en sus mejores tiempos, no sólo acumulaba victorias espléndidas; escribía libros de autoayuda.

Rafa nunca fue, como Indurain, un constructor de éxitos apacibles. Al contrario: te conducía hasta el límite de la fe. Todavía conserva eso. En cuanto reniegas, Nadal gana un punto extraordinario o remonta un juego perdido. En cuanto dejas de mirar, porque te rindes, Nadal te reclama para que veas, te grita a ti.

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El Real Madrid o el poder de la convicción (enésimo capítulo)

Asensio, contra las telarañas.

Asensio, explorador de telarañas.

Hay rasgos que nos distinguen, como personas y como comunidades, también como clubes de fútbol. Poco importa si la herencia es genética o social, innata o aprendida. Lo relevante es que, llegado el momento, el rasgo florece. En el Real Madrid, por ejemplo, ha quedado establecido que no hay minutos más largos y aprovechables que los últimos y en ellos cabe de todo, generalmente una remontada o un gol victorioso.

No es un acto de fe. La convicción está basada en la experiencia, en este caso no hace falta visualizar el limón, Europa es un limonero. Es entonces, al coincidir la determinación de unos y la inseguridad de otros, cuando salta la chispa, llega el gol (habitualmente de Ramos) y se engorda la estadística. Sucedió de nuevo en la Supercopa.

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