Bares, qué lugares.

Bares, qué lugares.

 

Donde dije caos ahora digo armonía. Hay que ser muy entusiasta o muy tertuliano para participar de ese teatro cada tres o siete días. Mi experiencia es que con los años cambia la mirada y no porque se vea mejor, sino porque se mira de reojo. Ni tan dramático ni tan feliz. En cierta ocasión (en tantas), un tipo abordó a una mujer a la que encontró sola en la barra de un bar: “¿Qué tomas?”. Ella respondió: “Distancia”.

Lo llamamos partido y despista: deberíamos denominarlo fracción. Así nos cuidaríamos de teorizar sobre el cero y el infinito. El Real Madrid no cambia de miércoles a sábado. Es el mismo niño prodigio ante estímulos diferentes. Antes de seguir exprimiendo cada nota en el cuaderno deberíamos optar por el mismo combinado que la guapa del bar: distancia.