Crónicas Mundanas

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Largo camino hacia el éxito

Zidane, el hombre. Y la cabeza.

No es de hoy. Es algo que viene de tiempo atrás y no me quisiera remontar al origen de las cosas, no tanto. Hablo de la construcción de un equipo. De la premeditación y de la casualidad. De la primera piedra. Podría parecer que el éxito que ahora se celebra y que debería tener continuación en Cardiff comenzó con el fichaje de Cristiano Ronaldo en 2009, pero arrancó antes. Diría que con la llegada de Sergio Ramos en 2005 y la de Marcelo en 2007, aunque estoy dispuesto a dejarme corregir por alguien con visión más panorámica. Si hago notar los años es para incidir en que el éxito es compartido por dos presidentes antagónicos y por los directores deportivos que hubo hasta que dejó de haberlos. Estoy convencido de que Capello también dejó algo relacionado con la determinación. Y no niego la importancia del músculo que aportó Mourinho. La superioridad física del Real Madrid ha sido fundamental para inclinar unos cuantos títulos, y me vienen tres a la cabeza, los que se resolvieron más allá del tiempo reglamentario.

Unos y otros contribuyeron a la maduración de un grupo que tardó en cuajar, seguramente abrumado por el éxito del Barcelona. Se perdió mucho tiempo en buscar antídoto y luego se equivocó la fórmula. El buen fútbol no se combate con el anti-fútbol, sino con mejor fútbol.

Pero insisto en las casualidades mezcladas con los aciertos. En pleno desconcierto, se despreció el producto nacional y, a continuación, se lo echó en falta. Se acumularon mediapuntas y se dieron bandazos filosóficos. Mientras todo eso sucedía, el equipo crecía deportivamente en Europa y anímicamente a partir de un vestuario bien avenido.

Si la Liga ha tardado en llegar, es porque el Real Madrid estaba diseñado para la Copa de Europa y concentrado en ganarla. Es ahora, asentado su dominio en la Champions, cuando el equipo ha abordado el complemento de las temporadas perfectas, la Liga. El éxito actual, a completar en Cardiff, tiene árbol genealógico. Sin embargo, hay un último nombre que equilibra casualidad y aciertos, que apacigua las ansiedades, los nervios y las pulsiones autoritarias. Me refiero a Zidane, naturalmente. El hombre tranquilo en el mundo desquiciado.

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2 Comentarios

  1. Montoro

    Hola señor Trueba!!
    Esto empezó con la llegada de Benitez al banquillo merengue. El fútbol es tan maníaco y descerebrado…Y ahora todos contentos!! El, de vuelta a la Premier League con los hurracas y nosotros felices con nuestro alirón y la posible duodécima en el horizonte!! Saludos desde Terrassa, capital merengue en el corazón del archienemigo!!!!! Y cuando gustes, pásate, que estas invitado a unos “pacontomaquets” y espetec del bueno!! jajajajaja Grande Juanma! Gusto de leerte siempre!!!!!

  2. Rodolfo Serna

    Saludos desde Perú, más madridista que nunca. Si hablamos de entrenadores, no coincido con que el Madrid de hoy comenzó con Capello ni Schuster: sus ligas cayeron por el peso de las individualidades, los millones. Yo iniciaría con el toque moral de Mourinho: al mejor Barcelona de la historia solo se le podía ganar con garra y corazón, sea una o 38 largas jornadas. Mou era el mal necesario: alguien que se coma la presión y las críticas y libere a sus jugadores del aluvión. Dejó a un grupo rebelde, mucho diría; entonces la calma, la unidad y la excelencia llegaron con Ancelotti. Zidane solo la mantuvo y, cuando lo ha consideró necesario, la arriesgó con las rotaciones. Le salió perfecto. La Duodécima coronará el mejor quinquenio de la historia moderna del Real Madrid .

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