Crónicas Mundanas

Relatos de deporte, cine, política y de lo que sea menester

Etiqueta: cristiano (Página 2 de 2)

El Granada puso el jarrón

El Madrid tenía flores y el Granada puso el jarrón.

El Madrid tenía flores y el Granada puso el jarrón.

 

Sol en el Bernabéu, sábado en el mundo y sensación general de día de fiesta. Así es completamente imposible vencer al Real Madrid, o llevarle la contraria. Para soñar con algo semejante (y digo soñar) se necesita una noche tormentosa o neblinosa, profundamente desapacible, que sirva como camuflaje para el asaltante. A continuación, conviene parecer débil sin serlo demasiado, con el objetivo de alcanzar los últimos minutos a la mínima distancia de un gol para el que no tenga respuesta Sergio Ramos o su espíritu. Disimular flojera, en definitiva. Asumo que el plan es incierto y gaseoso, pero cualquier otro está condenado al fracaso.

Leer más

Benzema y el teatro del absurdo

El vídeo arbitraje es una gran chapuza: al peligro natural inherente a cualquier árbitro, se suma el peligro acumulado de media docena. No hay manera de resolver la subjetividad, si es lo que se pretendía. Tampoco hay forma de agilizar el proceso. Todo se llena de una confusión casi cómica cuando el árbitro recibe el chivatazo por el auricular y corre a consultar el monitor instalado en la banda. Así terminó el partido entre el Real Madrid y el América, sin que supiéramos si el gol de Cristiano era legal, ilegal o telegénico. Finalmente, después de mucho sonrojo, subió al marcador.

Anécdotas al margen, el Real Madrid venció al América porque no cabía otra posibilidad. Apenas encontró trampas por el camino. Observó, eso sí, que necesitaría correr más de lo previsto. No tardó en advertir que se enfrentaba a un equipo orgulloso, rápido en el contragolpe, bien dotado físicamente (entiéndanme) y mortalmente expuesto en la salida del balón. Doblegar esa resistencia sería una cuestión de tiempo. Concretamente, 46 minutos, gol de Benzema.

Leer más

El Real Madrid se quedó sin voz en un estadio vacío

La caballería polaca contra los Panzer nazis. Mito o no tanto.

La caballería polaca contra los Panzer nazis. Mito o no tanto.

El Real Madrid hubiera agradecido, en ciertos momentos, que el partido sin voz fuera también un partido sin imagen. El corte, de poder elegir, habría durado cuarenta minutos, los que van del gol del belga Vadis Odjidja-Ofoe (bonito nombre, aunque poco pegadizo) hasta el que consiguió el francés Moulin, dos chutazos para enmarcar. En ese tramo, el equipo de Zidane se dejó avasallar por un rival sin público y sin aspiraciones clasificatorias. Nada edificante, como pueden imaginar.

Cierto es que el empate de Kovacic alivió la situación y que un disparo de Lucas Vázquez al travesaño, casi en el último suspiro, pudo haber dado otra voltereta al resultado. Pero no se puede vivir colgado de los milagros. Especialmente cuando se tiene un equipo pensado para evitar sustos y, mayormente, si ganas 0-2 a los 34 minutos.

Leer más

Deportivo Alavés-Real Madrid: el partido capturado

Pasen, vean y opinen.

Pasen, vean y opinen. Si pueden

 

Se pongan como se pongan, no hay partido, sólo polémica. Lo lamentarán especialmente Cristiano, Morata, Keylor y el Alavés de la primera mitad. A partir de este momento, prescindiremos de lo ocurrido y congelaremos el encuentro en el minuto 15, cuando Deyverson despejó con el brazo o con la cabeza un lanzamiento directo de Bale. El árbitro vio penalti y las cámaras de televisión, a la espera de la película de Zapruder, no han podido aclararlo. Hay quien observa perfectamente el impacto en el antebrazo y hay quien distingue sin género de dudas el golpeo en el parietal. No faltan quienes analizan la violencia del rechace (rechazo según la romántica Fundéu) para concluir científicamente que fue mano o cabeza, penalti o robo.

Según pasen los días, y hasta que el próximo partido nos aplaque los ánimos, seguiremos escrutando la imagen, en busca del monstruo del Lago Ness y del segundo tirador en Dallas. No nos pondremos de acuerdo y hasta es probable que se abra otra vía de discusión, la que planteó el alavesista Alexis, nada más finalizar el encuentro, en los micrófonos de BeIn Sport: “Da igual. Lo que está claro es que en el área del Madrid no se hubiera pitado nada”.

Leer más

El final de la siesta

Así es el Madrid. Nació enseñado.

Así es el Madrid. Nació enseñado.

 

El Real Madrid no necesita un estratega en el banquillo. Necesita un motivador de largo recorrido, un entrenador que sea respetado y que favorezca la convivencia del grupo, que aminore la presión del entorno y que alivie la frustración de los que juegan menos. Ancelotti, si recurrimos al modelo convencional. O Zidane, si apostamos por una vieja gloria del club. No es casualidad que ambos ganaran la Copa de Europa. No es coincidencia que sucedieran a Del Bosque.

A un equipo como el Real Madrid hay que pedirle que las siestas no le cuesten títulos. Porque es inútil prohibir las siestas. El Real Madrid no puede tener el ansia de los más necesitados, ni la rabia de los vengadores. Tampoco le podemos exigir la férrea disciplina de los equipos militarizados. Si son madridistas y quieren eso deben cambiarse de equipo; tendrán donde elegir.

Leer más

El encanto de la juventud

Juventud, divino tesoro.

Morata, el último grito.

El Real Madrid debería celebrar antes que el juego, incluso que las victorias, el ambiente de felicidad que rodea al equipo. Por lo que se ve, no es necesario fichar a una superestrella cada verano. La pacífica sensatez de Zidane también genera ilusión. Su apuesta por los jóvenes conecta con la grada y sirve para purificar el aire, para limpiarlo de divinidad. La entusiasta reacción de los aficionados no es nueva. Es curioso cómo prevalecen los valores que algunos se empeñan en negar. Siempre existió debilidad por los chavales, mejor si son canteranos y preferiblemente si se trata de españoles, pero sin excluir a los que, como Casemiro, representaban las divisas del club, el coraje y la humildad.

Leer más

Goleada del Madrid y portada de Cristiano (como cabía imaginar)

Al inicio de la primavera proliferan los días mentirosos: brilla el sol, pero hace frío. El problema es confiarse, vestirse con la parte vaporosa del armario, imaginar que el rayo que nos calienta nos acompañará tarde y noche, incluso en las esquinas donde dobla el viento y no alcanza el sol.

La primavera del Real Madrid está llena de días así: soleados en apariencia y de aspecto templado, postales que invitan al optimismo y a retozar en la hierba. La sensación se acentúa si el partido se juega a la hora del café, precisamente cuando más calienta el sol y el revolcón naturalista se hace más tentador. En tardes semejantes todo parece posible, marcar cuatro, cinco o seis goles, levantar una eliminatoria o remontar el Orinoco.

No pretendo afirmar que el triunfo del Madrid haya sido inútil, porque la alegría nunca lo es. Ganar le ha servido para mejorar el ánimo y congraciarse con la afición, que siempre está deseando que la digan que la quieren, aunque sea mentira. Tampoco faltará quien interprete que la goleada traza el plan de ruta para la remontada del martes, aunque conviene recordar que entonces no habrá ni pajarillos ni sol.

En este tipo de tardes, como es conocido, Cristiano aprovecha para invitar a merendar a su ego, que es un monstruo de mucho apetito. Digo ego y no ambición, porque si fuera verdaderamente ambicioso de “dignidades y fama” (como apunta el diccionario) se hubiera reservado para la Champions. Mal hace el Real Madrid si considera que el club gana algo cada vez que Cristiano consigue un Pichichi, una Bota de Oro o un Balón del mismo metal. En todos esos casos, y alguien ya debería haberlo advertido, gana Cristiano.

Al Eibar, como a tantos visitantes, le queda el consuelo de los amantes sin gol: lo hice todo bien, pero la chica recogió los sonetos y se fue con otro. El prestigio, pese al marcador, le queda intacto. Club ejemplar, fútbol atractivo y un japonés en la plantilla. Es seguro que Florentino suspiró al ver a Takashi Inui e imaginar cuantas camisetas podría vender en el Imperio del Sol Naciente (126 millones de habitantes, en doloroso contraste con los 4,8 de Costa Rica).

En fin, nada que no supiéramos antes. Victoria holgada, primavera engañosa, Cristiano en las portadas y Lucas Vázquez en el corazón. Si no lo vieron no se perdieron nada. Yo, de hecho, tampoco lo vi.

Página 2 de 2

Creado con WordPress & Tema de Anders Norén