Por Tomás Luis de Victoria

El tipo de pronto comenzó a correr y nadie se lo esperaba. No era de correr, independientemente de la situación en la que estuviese y había estado en muchas difíciles. Cuando la situación se complicaba, solía plantarse y solucionarlo todo cara a cara, como un hombre. Y parecía viéndolo de lejos que así iba a ser una vez más cuando, de pronto y sin darse cuenta, se vio rodeado de dos tipos bastante más fuertes que él, mas otro que se acercaba, pero en vez de entregarse, viendo el lugar donde estaba, en vez de alejar de sí el problema, comenzó a correr.