Hay dos maneras de clasificarse para unos cuartos de final: con solvencia y con angustia. Ninguna asegura el pase a semifinales y esa es la buena noticia. España perdió contra Escocia, pero cumple con el objetivo primordial: estará en los cruces. Además, y como el fútbol es retorcido tirando a sádico, se enfrentará al mejor adversario posible, Austria. Será Inglaterra quien se mida a Francia. El domingo nadie recordará cómo llegamos hasta aquí. Lo que sigue es por si alguien quiere hacer memoria.

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