Crónicas Mundanas

Relatos de deporte, cine, política y de lo que sea menester

Etiqueta: lucas vázquez

Consejo para transeúntes: no hagamos sangre

Mocitas madrileñas a la salida del estadio. Obsérvese el cielo maravilloso by Goya.

Entre las motivaciones de un lector, cada vez menos (confiemos en cambiar eso pronto), está la del descuartizamiento compartido. El lector, que ya ha trasladado el partido a la sala de despiece, espera que el cronista complete el trabajo y, después de salpicarlo todo sangre, termine por darle razón: pésimo planteamiento táctico, alineación fallida, invisibilidad de Bale, inacción de Benzema, caos absoluto.

Leer más

Hay otros mundos

El Real Madrid en Riazor. De qué planeta viniste.

El Real Madrid en Riazor. De qué planeta viniste.

Probablemente, el mejor Real Madrid del curso. Con certeza los mejores minutos, el fútbol más brillante. Un placer con un único lamento: cuántas opciones se dejan sin explorar a lo largo de una temporada. Lo que vimos en Riazor, presentado como una sospechosa ensalada de suplentes (nueve no jugaron el Clásico), fue en realidad un prodigioso descubrimiento. Sin esperarlo, nos encontramos con un equipo dinámico, chispeante en la circulación gracias a las posiciones intercambiables de los futbolistas de creación y ataque, y con más alternativas ofensivas, tan eficientes como las titulares.

Leer más

Morata, los goles y la confianza (o su ausencia)

La confianza, potenciado del talento.

La confianza, potenciador del talento.

 

Hay quien piensa que a Morata no le alcanza. La calidad, se entiende. Lo que yo creo es que no le alcanzan los minutos. Y no lo afirmo por su doblete en Leganés, en campo que algunos considerarán propicio. Lo digo por su rendimiento general en el campeonato de Liga, ocho goles en 888 minutos, uno menos que Benzema en 1.475 y uno más de los que ha conseguido Bale en 1.305. La estadística debería ser un argumento de peso, aunque sólo fuera para abrir el debate, pero es un asunto menor para quienes sostienen que el chico no tiene categoría para ser titular, demasiado desmadejado, demasiado blando, demasiado de la casa.

Leer más

La copa y los gases

No nos equivoquemos. Mazinger era el Madrid.

No nos equivoquemos. Mazinger era el Madrid.

 

Hay dos tipos de madridistas en desigual proporción: los que a estas horas se sienten campeones del mundo y los que sienten que han ganado en la prórroga al Kashima Antlers. Los primeros sólo se verán satisfechos con una crónica épica y ligeramente vengativa. En este caso se trataría de desarrollar una idea común (toma, toma y toma) con la que responder a las mofas escuchadas, leídas o imaginadas durante el partido. Para ello, después de algunos bramidos raciales, habría que recordar los títulos del Real Madrid en esta competición y en las otras, repasar los goles de Cristiano con intención de fumigar a los críticos y preguntar irónicamente por los ausentes. Si me lo permiten, renunciaré a esa crónica; ya la escribirán otros.

Leer más

Benzema y el teatro del absurdo

El vídeo arbitraje es una gran chapuza: al peligro natural inherente a cualquier árbitro, se suma el peligro acumulado de media docena. No hay manera de resolver la subjetividad, si es lo que se pretendía. Tampoco hay forma de agilizar el proceso. Todo se llena de una confusión casi cómica cuando el árbitro recibe el chivatazo por el auricular y corre a consultar el monitor instalado en la banda. Así terminó el partido entre el Real Madrid y el América, sin que supiéramos si el gol de Cristiano era legal, ilegal o telegénico. Finalmente, después de mucho sonrojo, subió al marcador.

Anécdotas al margen, el Real Madrid venció al América porque no cabía otra posibilidad. Apenas encontró trampas por el camino. Observó, eso sí, que necesitaría correr más de lo previsto. No tardó en advertir que se enfrentaba a un equipo orgulloso, rápido en el contragolpe, bien dotado físicamente (entiéndanme) y mortalmente expuesto en la salida del balón. Doblegar esa resistencia sería una cuestión de tiempo. Concretamente, 46 minutos, gol de Benzema.

Leer más

El Real Madrid o el poder de la convicción (enésimo capítulo)

Asensio, contra las telarañas.

Asensio, explorador de telarañas.

Hay rasgos que nos distinguen, como personas y como comunidades, también como clubes de fútbol. Poco importa si la herencia es genética o social, innata o aprendida. Lo relevante es que, llegado el momento, el rasgo florece. En el Real Madrid, por ejemplo, ha quedado establecido que no hay minutos más largos y aprovechables que los últimos y en ellos cabe de todo, generalmente una remontada o un gol victorioso.

No es un acto de fe. La convicción está basada en la experiencia, en este caso no hace falta visualizar el limón, Europa es un limonero. Es entonces, al coincidir la determinación de unos y la inseguridad de otros, cuando salta la chispa, llega el gol (habitualmente de Ramos) y se engorda la estadística. Sucedió de nuevo en la Supercopa.

Leer más

El final del verano

El final del verano el 27 de junio.

El final del verano el 27 de junio.

Lo peor de todo, lo más duro, es que se nos ha terminado el verano el 27 de junio, cuando debía empezar. Lo más amargo es la última sensación, el segundo gol, la primera parte. Lo más terrible es que cuando Chiellini nos clavó el puñal ya estábamos muertos. Nos acabamos en Sudáfrica, no en París.

Desde el último Mundial jugamos el torneo de la nostalgia. Fuimos como el General Custer de gira por los circos del continente. Vendíamos un leve aroma del pasado. Lo intuíamos y sin embargo nos dejamos engañar. La cruda realidad se hizo evidente cuando Italia se plantó frente a nosotros, hirviendo su sangre y helada la nuestra. Un equipo de ida contra otro de vuelta. Solteros contra casados. No hay color.

Leer más

Mucho Madrid y bastante Rayo

Sólo tienes una vida y de ti depende que sea ensalada de pollo o caca de pollo. Alguien lo dice en una película discreta que a mí me gustó. La frase es relevante por su descarnado realismo. Si aprovechas lo que la vida te ofrece, en el mejor de los casos, podrás ducharte con salsa César. Pero que quede claro: nunca serás un solomillo con patatas. Ahí radica el secreto de la existencia: en volar sin perder el contacto con el suelo, o con la lechuga.

Leer más

Goleada del Madrid y portada de Cristiano (como cabía imaginar)

Al inicio de la primavera proliferan los días mentirosos: brilla el sol, pero hace frío. El problema es confiarse, vestirse con la parte vaporosa del armario, imaginar que el rayo que nos calienta nos acompañará tarde y noche, incluso en las esquinas donde dobla el viento y no alcanza el sol.

La primavera del Real Madrid está llena de días así: soleados en apariencia y de aspecto templado, postales que invitan al optimismo y a retozar en la hierba. La sensación se acentúa si el partido se juega a la hora del café, precisamente cuando más calienta el sol y el revolcón naturalista se hace más tentador. En tardes semejantes todo parece posible, marcar cuatro, cinco o seis goles, levantar una eliminatoria o remontar el Orinoco.

No pretendo afirmar que el triunfo del Madrid haya sido inútil, porque la alegría nunca lo es. Ganar le ha servido para mejorar el ánimo y congraciarse con la afición, que siempre está deseando que la digan que la quieren, aunque sea mentira. Tampoco faltará quien interprete que la goleada traza el plan de ruta para la remontada del martes, aunque conviene recordar que entonces no habrá ni pajarillos ni sol.

En este tipo de tardes, como es conocido, Cristiano aprovecha para invitar a merendar a su ego, que es un monstruo de mucho apetito. Digo ego y no ambición, porque si fuera verdaderamente ambicioso de “dignidades y fama” (como apunta el diccionario) se hubiera reservado para la Champions. Mal hace el Real Madrid si considera que el club gana algo cada vez que Cristiano consigue un Pichichi, una Bota de Oro o un Balón del mismo metal. En todos esos casos, y alguien ya debería haberlo advertido, gana Cristiano.

Al Eibar, como a tantos visitantes, le queda el consuelo de los amantes sin gol: lo hice todo bien, pero la chica recogió los sonetos y se fue con otro. El prestigio, pese al marcador, le queda intacto. Club ejemplar, fútbol atractivo y un japonés en la plantilla. Es seguro que Florentino suspiró al ver a Takashi Inui e imaginar cuantas camisetas podría vender en el Imperio del Sol Naciente (126 millones de habitantes, en doloroso contraste con los 4,8 de Costa Rica).

En fin, nada que no supiéramos antes. Victoria holgada, primavera engañosa, Cristiano en las portadas y Lucas Vázquez en el corazón. Si no lo vieron no se perdieron nada. Yo, de hecho, tampoco lo vi.

Creado con WordPress & Tema de Anders Norén