Lo aclaro antes de proseguir: no estoy haciendo una proclama a favor de la revolución (carezco de megáfono). Cuando pido que los políticos que fueron incapaces de llegar a un acuerdo de gobierno se larguen, no sugiero que se marchen a su casa o que se vayan a esparragar. Basta con que se hagan a un lado y dejen pasar al siguiente. Si alguien no sabe resolver un problema lo coherente es que lo intente otro. Sin dramatismos. Poco importa si el partido en cuestión elige como nuevo candidato al número dos, al tres o al 33. Que cada cual mueva su banquillo como desee.

Asumo que el escenario que planteo es irreal (de tan sensato), pero nos habría resuelto el problema. En el caso de que los candidatos hubieran sentido la amenaza del relevo habrían llegado a creativos acuerdos políticos. No lo duden ni un instante.