Juzguen ustedes, pero yo no creo que el periodista Antonio Burgos haya bromeado sobre la muerte de Bimba Bosé, fallecida hoy a los 41 años víctima de un cáncer de mama. Según yo lo veo, su muerte le ha sido absolutamente indiferente. Lo único que le conecta con su desaparición es la posibilidad de burlarse de Miguel Bosé, que además de tío de la fallecida, es un cantante al que la derecha de firmes principios asocia con el faranduleo de izquierdas, esa ralea de libertinos que aprovecha los premios Goya para ridiculizar al Gobierno y al ministro que toque. Rojos, laicos y, probablemente, maricones. Y luego se quejan del 21% de IVA.