Iniesta venció, sin caballo y sin cimitarra.

Iniesta venció, sin caballo y sin cimitarra.

Cabe pensar que si Iniesta no ha brillado más durante su carrera deportiva ha sido por respeto a los más veteranos o a los más mediáticos, por pura educación. De ser cierto, se entendería mejor su exhibición en la presente Eurocopa. En una Selección sin Xavi y en un equipo sin Messi, Iniesta ha aceptado con absoluta naturalidad el liderazgo que le otorga su mayor edad y su mayor talento. Lo que no podía imaginar, ni él ni nosotros, es que iba a gozarlo tanto. Resulta evidente que Iniesta se gusta en el papel de estrella, un destino que se le anunció hace 20 años pero que nunca había disfrutado plenamente. Llamado a ser protagonista, Iniesta se limitó, demasiadas veces, a ser complemento. Hasta ahora.

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