Crónicas Mundanas

Relatos de deporte, cine, política y de lo que sea menester

Rey derbi, reina Ginebra

Gintonería, Úbeda, Jaén.

Gintonería, Úbeda, Jaén.

“Hola, ¿podría decirme dónde se puede ver el partido del Madrid?” (pude decir del Atlético, pero dije del Madrid, qué quieren, y eso que Úbeda es plaza rojiblanca, ya lo sé, lo que diga Sabina, Bar Melancolía). Ella responde, sin mirarme porque está colocando las sillas de la terraza y hay cosas más importantes: “En el Carrefour”. Y lo dice completamente serio, tan seria como debe serlo la encargada de una confitería en la Plaza de Andalucía. “En el Carrefour”. Con dos santos cojones, caso de tenerlos. O hay un bar que se llama el Carrefour, cosa harto improbable, o me está remitiendo a la sección de televisiones del Carrefour, probablemente del Carrefour de Jaén, la muy. No me rindo. Prosigo el paseo y, desesperado, vuelvo a preguntar. “Hola, ¿podría decirme dónde se puede ver el partido del Madrid?” (yo insisto en lo mío, como se puede advertir). “¡Pues aquí mismo, para qué mandarle a otro lugar, entre en mi casa!”. Un santo. Plateresco. Un divino calvo. Me conduce a una sala interior, con wifi, con enchufe y camareras sonrientes que me arrojan uvas y laurel al gintonic, como si fuera el César. La Gintonería, amigos, un templo junto a la Plaza del 1º de mayo, precisamente donde nació Sabina.

Me ubico. Conservan la música disco-pop, pero no me importa. Al contrario. Uno siempre está ávido de nuevas perspectivas. Comienza el partido y arrasa Simeone. Qué convicción, qué discurso. La lucha de clases, el oprobio, aceituneros altivos. Casi marca Saúl. Los moteros adyacentes, café solo, analizan la situación y quizá tengan razón en todo aunque no sepan nada.

Cambia el viento. Domina el Madrid, quise decir Modric. Y el Atlético, quisé decir Griezmann-Torres, de repente entiende que la portería le queda al otro lado del océano, lejos. Incluso así. Uno llega porque es joven y el otro porque se resiste a ser viejo. Suena James Brown y debe significar algo. La uva ya hace pie.

Oblak lo saca todo y lo otro lo saca Savic bajo palos; Savic, derivación bárbara de Xavi (ginebra gallega Nordes o Nordés). Mal pinta para el Atlético, como siempre en estos casos. Marca Pepe. Y lo hace justo antes de que escribiéramos que los partidos así no se pueden decidir a balón parado, menuda vulgaridad. Mil bobadas pusimos y no escribimos eso. Es que yo te quería, pero no te lo dije. Pues eres imbécil. Porque el otro no me quiso nunca y, sin embargo, me lo dijo. Que me quería. Di las cosas, joder. Idiota.

Y fue entonces cuando lo escribí y acerté, sin necesidad de mirar. Bastó con hacer memoria: “Esto se decide en la prórroga” Y sonó Boney M. Y Richie y Povery (como se escriba). Rámala, rámala, dindón. Y marcó Griezmann. Como es natural. Porque esto es el partido eterno y se decide en la prórroga, cuando la hay. Sin mirar, más difícil todavía. Pudo pasar esto y ocurrió lo otro, no sin antes imaginar que sucedería lo contrario. No falla. James Brown. Fito y fitipaldis. El puño de Simeone y la cara de Zidane. Nos vemos en la final de Champions, con prórroga. Si les pilla en Úbeda, la Gintonería, junto a la plaza de Sabina.

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2 Comentarios

  1. Tomás Luis de Victoria

    Clap, clap, clap, clap….

  2. Juan Pablo

    Normalmente veo por televisión todos los partidos el RM. Hace años inicie a seguir puntualmente sus crónicas para ver detalles y cosas que se me habían pasado; posteriormente, seguí sus crónicas que mostraban en gran parte una realidad alternativa (muchas veces más interesante y divertida) a lo que había visto y; continuo siguiéndolas por puro gusto, ya que creo que tienen más de “marcianas” que de futbol. Pd. Intento ser un cumplido al trabajo y creatividad y no una critica

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