Nadal, entre el cielo y la tierra.

Cuidado, no disparen todavía. Si me conceden una última voluntad pasaré a explicarme. Es obvio que si hacemos un simple recuento de títulos de Grand Slam, Federer mantiene sobre Nadal una ventaja incuestionable (18-15) que para muchos señala la distancia tenística entre ambos. Tampoco pienso entrar aquí en consideraciones estéticas (Federer juega y Rafa se retuerce) o fisiológicas (Nadal suda y el otro no transpira).

Lo que pretendo es sacar los números de la foto fija. La primera reflexión es que no valen lo mismo los 18 títulos de Federer que los 15 de Nadal. La razón es sencilla: Rafa comenzó a labrar su palmarés cuando ya era campeón Federer, mientras el suizo cosechó sus primeros triunfos de Grand Slam (a partir de ahora GS) en un periodo entreguerras, el que se abre entre el declive de Agassi-Sampras y la aparición de Nadal-Djokovic. La diferencia es notable porque tanto Nadal como Djokovic (12 GS, no lo olvidemos) compiten de lleno en una época que hace coincidir a los tres tenistas más dominantes de la historia, y espero que esto no me lo discutan. Un apunte: cuando Nadal conquista su primer Roland Garros a los 19 años, después de eliminar a Federer en semifinales, el mejor tenista de la historia (o no) había ganado ya dos Wimbledon (Philippoussis y Roddick), un Abierto de Australia (Safin) y un Open USA (Hewitt). ¿Les molestará si digo que de esa ventaja vive ahora?