Martin y Alaphilippe. Dos cabalgan juntos.

Martin y Alaphilippe. Dos cabalgan juntos.

 

Sin actividad entre los aspirantes, hay que felicitarse por la actitud de la clase media. Camino de Berna asistimos a un prodigioso gesto de valentía, pundonor y romanticismo. Alaphilippe, la última joya del ciclismo francés (quizá la de más quilates), decidió ajustar cuentas con la providencia, nada más y nada menos. En la etapa anterior había sido descabalgado por una avería cuando luchaba por la victoria. Bien, pues en lugar de aceptar la fuerza del destino, dedicó la noche a diseñar su venganza. Lo que se le ocurrió fue una formidable locura que necesitaba de un cómplice igual de trastornado. Lo encontró. El plan era sencillo: Tony Martin y él se escaparían al inicio de la etapa y sostendrían un singular combate con el pelotón y con el azar, dos cabrones. Hay ciclistas que son personajes de Calderón de la Barca: “Y si muero, qué es la vida. Por perdida ya la di cuando el yugo del esclavo como un bravo sacudí”.