De la Cruz se sobrepuso a todo.

De la Cruz se sobrepuso a todo.

 

Las autodefiniciones que cada cual incluye en su perfil de Twitter nos ofrecen un fascinante catálogo de tipologías humanas que espero que alguien recopile pronto en un libro. Predominan los “amigos de sus amigos”, pero no faltan los que se declaran como “espíritus sensibles”, sin que ello les impida ametrallarte a insultos a la primera oportunidad. David de la Cruz, ciclista de 27 años, se presenta como sigue: “Pedaleando alrededor del mundo en mi bicicleta”.

Así el nuevo líder de la Vuelta a España y no haría falta añadir nada más. Un muchacho que ama su profesión, que se busca la vida en el extranjero, con más sentido de la aventura que de la vanidad y que de, repente, consigue un éxito que le propulsa. De la Cruz no volverá a ser un corredor de complemento, ni un chico de mérito con discreto palmarés. De la Cruz estrenará, a partir de ahora, una nueva clase social, reconocida en el pelotón y aceptada en el autobús del equipo. Todo encaja con la victoria, incluso los pronósticos que no se hicieron: “Siempre pensé que ese muchacho tenía clase”.

David de la Cruz recordará para siempre el 28 de agosto como el día en que dejó de tener futuro para tener presente. Camino de los Lagos de Covadonga estrenará esa nueva condición que le sitúa como centro del mundo y protagonista de la cámara 2. Que no tema si pierde el liderato. Después de hoy ya no hará falta un jersey rojo para que sepamos dónde está.